lunes, 14 de abril de 2008

REFRITO

Acabo de leer una descripción calurosa tan vivida, que el frío súbito que nos visita desde hace un par de días, desapareció por un instante. Ya regresó, y con él, las ganas de colgar lo siguiente.


INVIERNO
MIERCOLES
NOCHE
LLOVIZNA




Llega la hora de cerrar. Me estupidisa y eriza los cabellos pensar lo que no será. Fue y no fue. Tantos y tantos hechos me llevan a este instante aniquilado por la precipitación de la causa. ¿Mía? No definitivamente. Por fin el último sale y me puedo largar. No apetezco cigarrillos desde antier por la tarde. La lluvia me aturde por completo, traslación-rotación, inversa y simultanea, caracoles en volandas. Finalmente prefiero no salir. Regreso al estante principal, tropiezo con algo en el suelo y maldigo. Una maldición que encarna a las de la jornada de hoy: sin razón. Enciendo las lámparas todas pero me regresan la luz como bofetada. Únicamente dejo las de entrada y calle. Me apacigua la perspectiva de caja de fondo. Descanso en un banco y giro para tener de frente el vidrio. Es como estar en el cinema. Pasa una pareja que conversa animadamente, me parecen alegres. Les sigue un tipo que camina muy despacio volteando de vez en vez hacia atrás. En sentido contrario y a paso rápido, una chica. Le sigue muy de cerca un joven de expresión angustiada y parece hablarle pero ella sigue de filo. Al otro lado de la acera el viejo de la cuadra siguiente. El también parece estar mirando la misma secuencia, pero en perspectiva mas "real". La inmediatez de los hechos me parece matizada por la interferencia del vidrio. No afecta pero me afecta. Instalado en esta momentánea seguridad interior miro pasar un trozo de existencia de los demás, de los otros. Aspiro el aire seco y regresan las ganas de salir. Apago las luces y cierro la puerta. Hoy quiero salir pero no llegar. Antes de retirar por completo la llave de la cerradura, miro hacia los lados. Ahora las existencias se mezclan y busco mi contraparte. Le supongo en algún lugar, en algún sitio. ¿Será ambicioso o descabellado pensarle en algún tiempo? Es una sensación que ya tenía dentro pero que pedía nacer. Solo eso. Aun no decido que dirección tomar. Finalmente cruzo la calle y aquí estoy, del otro lado, exactamente en el mismo punto en donde el viejo estaba hace unos minutos, frente donde me encontraba hace un instante, con la misma pregunta en la cabeza ¿Que dirección tomar? Me moví pero no avance. Sucede siempre.

3 comentarios:

*Caleidoscópica dijo...

gracias por tu comentario, en verdad. por cierto, qué buen texto. y se me vinieron locas ideas a la cabeza, como que hubieses sido tú aquel viejo, que estás ahí porque perdiste la perspectiva.

lo siento, acabo de leer un libro de Saramago y ha dejado secuelas n mi cabeza.

cuidate y saludos!

Miguel Angel dijo...

para que detenerse, si puedes caminar pensando y cuando menos lo notes, ya estarás en tu verdadero lugar

Saludos hermano, me gusta la forma en que escribes, bastante diferente a lo que ya estoy acostumbrado

date un rol por mi espeis mano
y checa mi blog

Miguel Angel dijo...

soy microbial jeje